De Ángeles y Demonios

¿ Morris contra morras?

Guadalupe Ríos

La boxeadora italiana Angela Carini anunció su retiro del mundo del boxeo tras el polémico debate que sostuvo en las Olimpiadas 2024 en París durante apenas 46 segundos contra su contrincante de nacionalidad argelina Imane Khelif.

Este Lunes 5 de Agosto, la Asociación Internacional de Boxeo (IBA) sostuvo que tanto Imane Khelif como la taiwanesa Lin Yu-ting (quien también ya aseguró medalla en los JO) fueron rechazadas del Mundial de Boxeo 2023 por no haber pasado la prueba de elegibilidad de género, pues las pruebas que se les hicieron demuestran que «son hombres», sin embargo la Unidad de Boxeo de París 2024, asegura que ambas cumplieron con las «normas médicas de elegibilidad».

La apariencia física de la argelina Khelif que todo mundo vio, corresponde evidentemente al cuerpo de un hombre y no de una mujer, y padece el Síndrome de Morris, y esa característica física fue la que llevó a comentaristas en redes sociales y medios internacionales a cuestionar que Imane fuera realmente mujer, sugiriendo o incluso afirmando que se trataba de una «mujer trans».

Un día después se mencionó que Imane Khelif era mujer de nacimiento y había vivido como tal en su país de origen, pero los comentarios homofóbicos y de odio en contra de la deportista ya se habían viralizado y salía a relucir que los estudios realizados por la Asociación Internacional de Boxeo (IBA) dictaminaron que no era elegible debido a «su alto nivel de testosterona (hormona masculina) en la sangre».

Pero ¿qué significa tener altos niveles de testosterona en la sangre? De acuerdo con una nota del portal Ciencia Contada en Español (Sinc), según investigaciones publicadas en el British Journal of Sports Medicine, un estudio científico sobre un grupo de mujeres a las que se les suministró durante diez semanas crema de testosterona, demostró un mejor rendimiento aeróbico en las mujeres corredoras, pero no se pudo comprobar hasta dónde mejora el rendimiento deportivo.

En la historia de los juegos de alto rendimiento, en particular en atletismo, la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAAF) recomendó a las atletas que reportaban altos niveles de esta hormona masculina en el cuerpo, consumir píldoras anticonceptivas para disminuir el nivel de testosterona en su sangre a fin de que las atletas compitieran en igualdad de condiciones.

Sin embargo, las atletas afectadas se quejaron acusando a la IAAAF de discriminación, lo que provocó que la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ACNUDH pidiera a los organismos deportivos “respetar los derechos humanos en sus reglamentos” y prohibió «someter a intervenciones médicas» a las atletas como condición previa para participar en una competencia deportiva.

¿Pero por qué razón una mujer reporta un aumento del nivel de testosterona en el cuerpo conocido como androgenismo? Existen algunas explicaciones científicas.

Las características biológicas del ser humano dependen de su sexo, hombre o mujer (femenino o masculino) ; sin embargo hay hombres que nacen con un padecimiento conocido como Síndrome de Morris, en el que sus cromosomas X y Y no logran desarrollarse de manera adecuada, por lo que su sexo genérico es masculino, pero la apariencia física externa de su sexo es de mujer, aunque interiormente carece de ovarios, por lo que no menstrúa y tampoco tienen útero, pero sí tienen un pene y testículos no desarrollados por lo que tampoco pueden generar espermatozoides.

La mutación genética del cromosoma X explican los expertos, impide la formación de proteínas receptoras de andrógenos(testosterona)  y por lo tanto, no puede llevar a cabo su función, que es hacer que bajen los testículos y que ayude al crecimiento del pene entre otras características.

La apariencia de estas personas suele ser de estatura elevada y caderas pequeñas, y solo cuando el síndrome de Morris es total, la apariencia de la persona es más femenina, reportando ensanchamiento de caderas y crecimiento de pechos. El síndrome de Morris puede aparecer en uno de 20 mil a 62 mil recién nacidos de sexo masculino. Actualmente se sabe que existen más de 40 variaciones intersexuales.

El caso de Imane Khelif no es el primero en la historia del deporte mundial, pues está el caso de la atleta española  María José Martínez Patiño, quien fue excluida de la Universiada de Kobe, Japón en 1985 por tener cromosoma “Y” en su organismo o el de  Dutee Chand quien fue suspendida en 2014 por su hiperandrogenismo y el caso de la atleta sudafricana Caster Semenya.

En busca de garantizar igualdad de condiciones en las competencias para un resultado más justo, los organizadores de eventos deportivos, instituciones y organismos internacionales han incurrido en prácticas que han sido humillantes para las deportistas como en los años 60, cuando se obligaba a las atletas a someterse a pruebas de verificación de género de manera visual, poniéndolas a caminar desnudas ante un comité de ginecólogos quienes decidían si eran hombres o mujeres.

 Después, este examen físico se sustituyó con el examen de cromosomas que luego fue desplazado por la prueba de testosterona que actualmente está en vigor y al que deben someterse deportistas de élite y que hoy está en discusión.

Hoy el debate debería centrarse en si es justo, correcto y ético que personas con el Síndrome de Morris e incluso mujeres Trans, con elevados niveles de testosterona en el cuerpo y con la fortaleza física de un hombre compitan contra mujeres en deportes principalmente de contacto sobre quienes ya aventajan en fuerza y rendimiento poniendo en riesgo sus vidas, como quien dice, se está autorizando peleas de «Morris contra morras».