El Secreto del templo de San Vicente Ferrer

1a. parte

Guadalupe Ríos

Foto: Sandy Linares

Dos terremotos han herido gravemente al templo de San Vicente Ferrer, una reliquia arquitectónica del siglo XVII que  se yergue majestuosa hoy en el centro de Juchitán tras la restauración hecha por el INAH en los últimos siete años con cuatro meses.

Fue una reconstrucción y restauración del templo la que personal especializado hizo para reparar los muros, las torres, cubierta, bóveda, cúpula, presbiterio y campanario que colapsaron por segunda vez el 7 de Septiembre de 2017 por el terremoto de 8.2 grados que cimbró al Istmo de Tehuantepec, pero antes ya había sobrevivido a un movimiento sísmico en 1955.

Cientos de fieles católicos acudieron este 16 de Enero en procesión a colocar en sus nichos las reliquias religiosas e imágenes de los santos que fueron rescatados y restaurados por el personal especializado del INAH que hizo entrega del recinto al pueblo juchiteco que acudió con fe a escuchar misa en el interior del templo tras años de espera.

Pero detrás de estas obras hay intervenciones en la construccion que afectaron severamente al templo de San Vicente Ferrer; y es que a lo largo de los años sin autorización del INAH se ampliaron ventanas, se abrieron tragaluces y modificaron la estructura del campanario 

 “Tenía ahí tres tragaluces, los abrieron con tal de tener iluminación, tenía tres huecos la cubierta, tenía concreto, grapas con alambrón y varilla para evitar que se abrieran las grietas, aunque no se hizo con mala intención pero fue una mala intervención y este sismo abrió la caja de Pandora y vino a enseñarnos que lo que estábamos haciendo no es lo correcto”, dijeron los expertos entrevistados.

Además, localizaron una placa de más de un metro de concreto que se fue colocando en el techado para evitar filtraciones y un cuarto para el cura que anexaron en la parte posterior del templo donde abrieron una puerta y cuya techumbre se empotró dañando el muro de 1 metro con 80 centímetros de ancho, mismos que fueron reparados y devueltos a su estado original.

Pero ¿qué pasará ahora? El INAH recomienda que la feligresía, la sociedad de las velas y la autoridad eclesial encargada del templo respeten el reglamento para trabajos futuros de intervención solicitando que se haga con el permiso correspondiente de la institución, porque se trata de un edificio histórico de gran valor y esperan que le den el mantenimiento periódico al edificio ya que han sido los deficientes trabajos previos los que provocaron junto con el terremoto fuertes daños a la parroquia.