Corrupción galopante
Guadalupe Ríos
Cada tres años con la renovación de las autoridades se registra en los municipios un vergonzoso fenómeno que al parecer todos los pueblos están condenados a soportar: el saqueo de los ayuntamientos por parte de empleados y funcionarios municipales de los distintos niveles, cada uno desde donde se ubica.
Desde el barrendero, el cobrador, la secretaria y el policía pasando por los mandos medios hasta el director o coordinador y jefe de área; muchos pero no todos, -porque hay gente honesta que sí trabaja para servir a su pueblo-, no dejan pasar la oportunidad de llevarse lo que pueden; arrasan como las langostas con todo lo que encuentran a su paso y lo poco que dejan está inservible o con media vida de uso; ni el papel para escribir ni las plumas se salvan, qué decir de los equipos y herramientas de trabajo.
Es una práctica que se ha vuelto costumbre y de la que ya nadie se asombra y los gobiernos entrantes prefieren no decir nada, observan, levantan actas si acaso y comienzan sus actividades con números rojos y con todo en contra, pues habrán de invertir millonarias cantidades para reponer todo lo que se llevaron los gobiernos salientes.
Equipos de cómputo sin disco duro o sin archivos, sillas destruidas, vehículos motores inservibles patrullas y maquinaria pesada convertida en chatarra, edificios deteriorados; millones de pesos de dinero del pueblo en la basura o en domicilios particulares por la corrupción galopante incrustada entre empleados, servidores y funcionarios públicos.
Y qué decir de aquellas obras que se anunciaron como terminadas y que ni siquiera el 50 por ciento de avance tuvieron, o aquellas otras que ya están semidestruidas por la pésima calidad de los materiales a pocos meses de su conclusión y los edificios abandonados para que sea la autoridad que viene la que se encargue de su rehabilitación en claros ejemplos de delito de omisión.
Sin el menor respeto hacia el pueblo que les dio el voto de confianza, quienes elevaron las manos para rendir protesta y prometieron trabajar con honestidad se olvidaron en poco tiempo de su compromiso y jamás realizaron un ejercicio de fiscalización ni autocrítica a su propio gobierno y encima se molestan por las críticas ciudadanas a su mandato.
Pero en estos tiempos de la nueva era tecnológica, las redes sociales sirven de aliadas a los pueblos para realizar la denuncia y algunos ediles han comenzado a explotar el potencial que estas ofrecen y difunden en videos la evidencia de sus dichos.
En el Istmo de Tehuantepec, el recién ungido presidente de Asunción Ixtaltepec Oswaldo Chiñas Cruz, acusó en un video que le dejaron “Un municipio en el abandono en el deterioro” y un palacio municipal saqueado pues no dejaron “ni una silla, se llevaron computadoras y bienes muebles del municipio” y dejaron cuatro patrullas que “entre todas no hacen una”, porque están inservibles.
Lo mismo ocurrió en el caso del Municipio de Santiago Niltepec donde el expresidente Froylán Medina Santos “Cachito”, fue evidenciado a través de un video por haber dejado también un parque vehicular con camionetas, patrullas y maquinaria pesada totalmente en el abandono, destruidas o semidestruidas.
En el video, el actual presidente municipal constitucional Sheng-yu C. expuso en qué condiciones recibió el ayuntamiento y apuntó que “El 95% del parque vehicular se encuentra fuera de operaciones (inservible) ”Y se estima que va a requerir una inversión de alrededor de los dos millones de pesos para poner a funcionar el módulo de maquinaria del Ayuntamiento “para la adquisición de motores, cajas de transmisión, sistemas de hidráulicos, sistemas de frenado, llantas, consumibles y mano de obra”.
En Asunción Ixtaltepec el gobierno de Yuridia Toledo Piñón (PAN, PRI, PRD, Nueva Alianza) transitó los tres años de su gobierno “sin pena ni gloria” como dijera un exalcalde y ahora es señalada de corrupción nada menos que por un exintegrante de su cabildo, el exregidor de Desarrollo Económico y Turístico y actual Presidente Municipal por el partido Morena Oswaldo Chiñas Cruz.
Y por como se ven las cosas, en Santiago Niltepec, Oaxaca los valores promovidos por el expresidente de México Andrés Manuel López Obrador para los gobiernos de Morena de “No mentir, no robar, no traicionar” se perdieron en el camino y se le olvidaron al expresidente Froylán Santos “Cachito”; esperemos que a Chiñas Cruz no le ocurra lo mismo y él sí honre su palabra.











