De Ángeles y Demonios

Chapulines a la carta

Guadalupe Ríos

Es cualidad del chapulín saltar de un lugar a otro en busca de mejores espacios donde encontrar alimento, también cuando se sienten amenazados o en peligro, y quizá esa sea una de las principales causas por las que algunos personajes de la vida política se les conoce como chapulines políticos.

Circula en redes sociales un video del empresario de la construcción y ex presidente municipal de Asunción Ixtaltepec, primero por  el Partido Verde y luego por el PRI, Óscar Toral Ríos quien en un acto proselitista en 2021 sostuvo alguna vez que “La democracia del país construida por el PAN, el PRI y el PRD está en riesgo por un loco”.

 Advertía que “si no hacemos el cambio, este loco va a desaparecer las instituciones”, en clara alusión al presidente Andrés Manuel López Obrador, y vaya que tenía razón porque casi logra desaparecer al menos a una importante institución política que alguna vez les dio cobijo partidista a ambos, al propio Obrador primero y muchos años después a Toral Ríos.

Sería interesante conocer si el político originario de Ixtaltepec sigue pensando igual o su convicción política se ha transformado por aquello de la 4T, pues es de sabios cambiar de opinión.

Eran entonces y siguen siendo ahora, tiempos difíciles para los partidos que ya se habían acostumbrado a ser gobierno y a tener el control del poder político nacional, por lo que buscaban candidatos  hasta debajo de las piedras aunque fueran chapulines.

Buscaban a personajes idóneos que no habían tenido el respaldo de sus partidos para obtener una candidatura o resentidos políticos pero con respaldo social que les ayudaran a levantar -aunque fuera un poquito- en sus campañas políticas y darles -si no expectativa de triunfo-,  al menos la ilusión de poderle ganar a las y los abanderados del partido Morena que estaban en franco ascenso gracias a la figura presidencial.

Pero Óscar Toral Ríos no es el único personaje del Istmo o del estado que ha dado saltos de un partido a otro. Aunque generalmente estos cambios ocurren entre partidos aliados, otras veces se van a la banqueta de enfrente y se ven obligados a dar discursos radicales o temerarios como condición para recibir el apoyo del partido para sus campañas políticasy obtener cierta credibilidad entre sus nuevos “compañeros”.

Oscar Toral sabe bien que pasarse de un partido a otro entraña riesgos enormes y el principal lo vivió en carne propia, sus “aliados” le dieron la espalda y a la hora de la verdad le negaron el voto dejándolo sin posibilidades de acceder a una curul, pero eso sí, algunos sacaron provecho de los miles que aportó, así que seguramente andará con cautela en este nuevo paso si acaso consigue ser candidato de Morena a algún cargo de elección popular como pretende.

Ejemplos de esos políticos chapulines hay muchos a nivel nacional, estatal y regional y algunos todavía recuerdan a dirigentes históricos de la izquierda istmeña llamando a votar por un candidato priista u otros dando discursos acalorados renegando de quienes les encumbraron en el poder. A nivel nacional uno de los ejemplos más sonados fue el de Ricardo Monreal, que abandonó las filas de su partido el PRI para tomar la candidatura que le llevó a ganar la gubernatura de Zacatecas con el PRD y ahora en Morena no se descarta que pueda realizar un nuevo salto de chapulín si no se convence de la elección de quien será abanderado de su partido.

Entre los políticos varones parece que esa práctica es tolerada por ser más común, pero también hay casos de mujeres  plenamente identificadas con la izquierda quienes terminaron siendo cooptadas o se volvieron aliadas de un gobierno priista y fuieron por cierto severamente criticadas como el caso de Rosario Robles y recientemente el caso de Mariana Benítez del PRI quien ahora le levanta la mano a la aspirante a presidenta Claudia Sheinbaum y no olvidemos a las ex panistas o ex priistas que terminaron sumándose a la causa de Morena y de otras mujeres políticas que sin el menor empacho van de un partido a otros donde mejor se acomoden. ¡Es temporada de chapulines y el servicio es a la carta!